Una peluquería donde tu perro no lo pasa mal

Que salga limpio, sí. Pero sobre todo, que salga tranquilo. No atamos, no forzamos, no metemos prisa. Nos adaptamos a su ritmo y paramos si lo necesita.

A veces la peluquería se convierte en un problema

Ir a la peluquería no debería ser un drama. Ni para él ni para ti. Pero cuando lo pasa mal, acabas evitándolo o sintiéndote culpable cada vez.

Aquí lo importante es cómo se siente tu perro

No atamos, no forzamos, no metemos prisa. Nos adaptamos a su ritmo y paramos si lo necesita.

Sin ataduras ni estrés

Trabajamos con calma. Si hay que parar, paramos.

Cuidamos su piel y su pelo

Productos adecuados, cepillado correcto y atención a lo que de verdad necesita.

Cada perro es diferente

Cachorros, mayores, nerviosos, sensibles… adaptamos la sesión a cada uno.

Cómo lo hacemos

01. Primero lo conocemos

Nos cuentas cómo es, qué le cuesta y qué ha vivido antes.

Hacemos lo que necesite, sin forzar.

Y, si hace falta, te damos pautas para que en casa sea más fácil.

Perro negro tumbado entre la hierba, primer plano de su mirada

Personas a las que les puede encajar

No atamos, no forzamos, no metemos prisa. Nos adaptamos a su ritmo y paramos si lo necesita.

Lo que dicen de nosotros

Lo que más nos preguntan

¿Usáis sedación o métodos de sujeción forzados?

Sí, valoramos cada caso y hacemos una adaptación previa si es necesario.

Depende del caso, lo valoramos siempre pensando en su bienestar.

Baño, secado, cepillado, corte si es necesario y cuidado básico.

Depende del tipo de pelo y del perro. Te asesoramos sin compromiso.

Queremos conocerte a ti y a tu perro

Escríbenos y cuéntanos qué necesitas. Te ayudamos a encontrar lo mejor para él.